Discriminación y desatención en Mansilla de las Mulas (León)

Iván Feijóo nos ha escrito sobre la situación en el módulo diez en la prisión de Mansilla de las Mulas, en León. En su carta nos describe tratos discriminatorios, desatención médica muy grave, desorganización, falta de material y recursos, y acoso y abuso de poder por parte del jefe de servicio y la directora del centro entre otros. A partir de su carta, publicamos el siguiente comunicado:

«Mi nombre es Iván Feijóo Cabo. En la actualidad estoy interno en el centro penitenciario de Mansilla de las Mulas (León). Llevo 10 meses destinado en el módulo diez, y tres meses y medio en un puesto remunerado como encargado del módulo. Mis tareas específicas son recoger y ordenar el material de limpieza y dirigir a mis compañeros que tienen un destino asignado en las labores de limpieza del módulo. Últimamente ciertos funcionarios se están tomando la libertad de solicitarme realizar tareas que no son específicas de mi puesto. Tareas que corresponden a su puesto de trabajo.

El mal funcionamiento de los funcionarios en este centro es notable. Algunos imagino que simplemente seguirán directrices de sus superiores, las cuales son intransigentes en algunos casos y en otros totalmente carentes de ningún sentido práctico, y esta no es una opinión personal sino una realidad que cualquier persona que tenga un poco de capacidad cognitiva podría apreciar sin la más mínima dificultad. El régimen poco ortodoxo de esta cárcel es una amalgama donde se encuentra tanto el maquiavelismo más exhaustivo, la hipocresía que parece ser una enfermedad endémica en todos y cada uno de ellos, y en otros casos simplemente la ignorancia o la aceptación sin la más mínima reflexión. Este último es a mi juicio el más perdonable, ya que demuestra cobardía o estupidez.

Hasta el momento he centrado mi escrito de una forma general para hacer ver el declive y la situación totalmente lamentable en la que se encuentra esta prisión. Mi principal propósito es sacar a la luz los comportamientos, acciones y actitudes de varios miembros de la cúpula de este centro a los que muchos tienen por vacas sagradas.

Comienzo por el señor Bonifacio, jefe de servicios de la prisión. Responsable del fichero FIES, inmiscuido en labores de seguridad y solo el sabrá que más labores. El señor Bonifacio como tu mismx has podido comprobar tuvo un comportamiento abusivo, rozando el delirio de superioridad propio de un enfermo narcisista con mi compañero y amigo XXX. Como tu bien sabes, este señor creyéndose por encima de los tribunales decidió prohibirle cualquier comunicación con el exterior, la cual estaba únicamente restringida con la víctima.

No tan solo con XXX ha tenido «Bonnie» sus más y sus menos. Conmigo también ha tenido algunos comportamientos poco acertados, comentarios indiscretos y actitudes discriminatorias.

Comenzaré relatando cuando el equipo de seguridad me retuvo sin informarme de ellos unos guantes que mi familia me trajo en un vis a vis. Me enteré de la retención cuando al no encontrarse los guantes en la bolsa, pedí al funcionario que llamara a ingresos y al cual le informaron en objetos retenidos. Tras enterarme de esto envié una instancia pidiendo explicaciones tanto a «Bonnie» como a Fernando, subdirector de seguridad. Este último ni me contestó, y el primero contestó que los guantes no eran un objeto permitido en el módulo que me encuentro, ya que podría herir tanto a mis compañeros como a los funcionarios con los mismos. Comenté este suceso al educador del módulo. Este habló personalmente con «Bonnie» y don Fernando, alegando que yo no era una persona violenta ni conflictiva, lo cual corrobora mi expediente libre de sanciones desde que entre en prisión hace año y medio.

«Bonnie» y Fernando hicieron caso omiso al alegato del educador. Monstrándose con su actitud que para ellos nadie de ningún módulo ordinario merece un voto de confianza.

Hace aproximadamente mes y medio me llamaron por megafonía para informarme que tenía que acudir al médico, lo cual me desconcertó, ya que en ninguno de los días previos me habría apuntado al médico. Ya fuera del módulo, el funcionario me confesó que no íbamos al médico, si no que alguien quería hablar conmigo. En ingresos me esperaba «Bonnie», cosa que no supe hasta que abría la puerta del despacho. Con una actitud aparentemente más cercana de lo habitual en é, claramente para crear un falso ambiente de confianza. Durante esa entrevista me realizó varias preguntas totalmente fuera de lugar en respecto a porqué vivía con un FIES 3, interno marroquí acusado de terrorismo, si este me estaba adoctrinando o enseñando su idioma natal. Después me realizó una pregunta que si fuera a una mujer a la que se le hubiera realizado estaríamos hablando de acoso, según los conceptos actuales del término. Textualmente dijo, refiriéndose a mi compañero de celda: «¿Qué sois? ¿Amigos? ¿O tenéis una relación carnal?«.

Con estas declaraciones sobre actitudes, hechos y comportamientos del señor Bonifacio podemos llegar a la conclusión de que la prisión de Mansilla de las Mulas tiene como jefe de servicios a una personas con actitudes despóticas, rasgos narcisistas y psicopáticos, mentalidad maquiavélica, ya que solo le importa el fin y que este justifica los medios, llegando incluso a utilizar la injuria como hizo en el caso de XXX. Un sujeto indigno de confianza que haría trampas jugando al solitario.

Desgraciadamente esta hipocresía y métodos poco ortodoxos no solo conciernen a Bonifacio, sino también a la señora directora de este centro, la señora Henar. Hace aproximadamente dos semanas me dirigí a la señora Henar a través de una instancia informándole del abandono en el que se encuentra este módulo, informándole que estaba en mi conocimiento su predilección por los módulos de respeto, mas si venía y se preocupara por este módulo no perdería su tiempo. El módulo pertenece a la cárcel al igual que los demás módulos que la conforman.

Después de esto, tanto el educador, la psicóloga del módulo y el jefe de servicios me dijeron que la señora Henar les había comentado que le escribí una instancia faltándole al respeto y que casualmente ninguno de ellos ha visto. Las repetidas veces que les volví a preguntar me respondieron que aún no se la había enseñado. Esta decisión de la señora Henar por ocultar la instancia es plenamente comprensible en una persona que está mintiendo, ya que mostrando la instancia su mentira se vendría abajo, ya que a ningún juicio parcial se encuentra en esa instancia ninguna frase o palabra irrespetuosa.

El porqué miente queda a mi juicio bastante claro. La señora Henar se hace con unos testigos a primera vista confiables (su cargo y puestos de trabajo así lo corroboran), para después utilizar contra mi la supuesta falta de respeto en el momento más oportuno para ella La señora Henar es una persona rencorosa, y la verdad dicha de una forma correcta y respetuosa hiere, como mis palabras hirieron a la señora Henar. La señora Henar despidió a mi compañero YYY de su puesto de trabajo después de que este interpusiera una demanda reclamando sus derechos, lo cual es un acto que indica rencor, ya que el despido no estuvo motivado por alguna infracción de Otman en respecto a su trabajo.

No soy una persona seguramente informada para saber si la señora Henar está o n en sus capacidades para dirigir la prisión. Intelectualmente no me cabe duda: Es licenciada en psicología, así que asumo que su coeficiente intelectual está en la media, pero hay varias de sus gestiones que como mínimo son cuestionables. Hasta donde llega mi entendimiento, y estoy bien informado, la directora del centro acude a todos los módulos del centro preocupándose de estos por igual, según las necesidades de los mismos. En la gran mayoría de las cárceles los internos de los módulos ordinarios disfrutan de los lugares comunes de la prisión y de las actividades que en estos se organizan, siempre y cuando no tengan alguna incompatibilidad o algún tipo de sanción que se lo impida. Prohibir la salida a todos los internos de un módulo ordinario muestra una actitud y un pensamiento lleno de prejuicios y un razonamiento sesgado, alegando que son módulos violentos. Siguiendo ese razonamiento, ¿puede asegurar la señora Henar que en los módulos de respeto se les prohíbe la salida? Puede tan siquiera saber que sujetos de los módulos de respeto son violentos o como reaccionarían ante una situación que no se haya dado en el módulo pero si pueda surgir fuera de él?

Está más que claro y es una certeza que los internos de módulo de respeto deben de tener una serie de beneficios, como la facilidad para conseguir permisos, el tercer grado, en definitiva beneficios penitenciarios individuales, mas en lo que concierne al estado del módulo, la repartición de material de limpieza, el estado y material en gimnasio, taller y la salida a eventos culturales y académicos deberían ser iguales para todos los módulos. Lo contrario es totalmente ilógico.

Los servicios médicos de la cárcel se llevan la palma a la mediocridad e incompetencia de este centro. Lógicamente los médicos de una cárcel no van a ser los médicos del hospital de Navarra, la mayoría estarán por mala praxis o por algún tipo de circunstancia que les impida ejercer sus funciones en otro lugar, pero que un médico ni osculte ni escuche a su paciente, creyéndose conocedor de su dolencia nada más entra por la puerta, esto no es mala praxis sino estupidez y negligencia.

También veo necesario hacer constar la demora de las citas médicas, que en ocasiones se demora más de una semana, lo cual indica una falta de organización o desidia importantes, ya que es matemáticamente imposible que con las horas que la enfermería se encuentra operativa, teniendo en cuenta el número total de internos del centro y el porcentaje de estos que se encuentren enfermos en un lapso determinado de tiempo, es imposible que una cita médica tarde una semana.

Dentro de las negligencias médicas hay una que voy a relatar aquí, ya que la sufrió y la sufre mi compañero y amigo ZZZ. ZZZ lleva muchos años con problemas musculares, siendo ignorado por el equipo médico del centro, lo que ha agravado sus problemas. Todo el mundo sabe (no es necesario una licenciatura en medicina para ello) que los problemas musculares, como los relacionados con la estructura ósea, si no son tratados se agravarán con total seguridad, pudiendo derivar en lesiones irreversibles, como es el caso de mi amigo ZZZ. ZZZ lleva solicitando asistencia médica de forma asidua, negándose los médicos a recibirle, teniendo incluso cortado un tendón de la polla se niegan a recibirle. Ni siquiera puede escribir, pero es tanto el odio acumulado que si no puede con una pluma lo hará con un cuchillo o con una colt.

Su corazón sufre dolencias que no son solo provocadas por las arritmias que sufre. Su caso además de negligencia denota marcados tintes de odio. Odio contra él por sus opiniones diferentes de las suyas, castigándolo con la indiferencia ante sus necesidades médicas. La directora Henar ha sido informada y no ha movido un solo dedo. Me pregunto qué hace esa mujer, pero intuyo que mi imaginación queda desbordada y prefiero no pensarlo. Pero al que con silencio mata, sordo muere.

Ahora me dispongo a relatar problemas y dificultades a las que se enfrenta mi módulo a diario. Comenzando por el lamentable estado de las instalaciones, literalmente la cárcel de la señora Henar se cae a cachos, y cuando hay algún problema con las instalaciones es tal la demora que cuando acuden hay tres más, y por si fuera poco el arreglo es tan efímero que apenas dura días. Las bolsas de basura y los lotes de higiene personal se reparten una vez cada dos meses, dando treinta bolsas para sesenta días. Los recuentos se realizan en el patio lloviendo y con frío, cuando estos se pueden llevar a cabo en el salón. Los cierres y aperturas de las celdas se efectúan según convenga al señor funcionario, sin horario fijo, y los recuentos aun estando las luces encendidas nos enfocan con una linterna. En las puertas de las celdas constan el nombre del interno o internos que las ocupan, sin embargo nos llaman a voces como si fueramos animales. Existe unos horarios estipulados por instituciones penitenciarias y existe el respeto, así que lecciones ninguna.

No se puede sembrar espinos y querer recoger trigo, y si quieren recogerlo XXX les deja el tractor. Son tan torpes que no pasan desapercibidos ni en una escuela de payasos, del primero al último. No saben hacer la O con un vaso, y ahora ya no somos uno ni dos, sino varios.

Debajo del cielo todo tiene su tiempo y su hora, y esa hora llegará. ¡Is a time to kill!

Queremos terminar esta extensa carta diciendo lo siguiente: En mis plenas facultades, en mi nombre y representación quiero que todo lo relacionado en el contenido de este escrito sea publicado, sin más trámites que los expresados, que conozca la sociedad general que las cárceles en nuestro país no son un hotel y que la impotencia, la rabia y el odio que ello genera tendrá sus consecuencias tarde o temprano, pues todo en la vida es lícito pero no todo me conviene.

A todo el colectivo mando un fuerte abrazo, y mis eternas gratitudes por su apoyo.«

Para escribir al compañero:

Iván Feijóo Cabo

Centro Penitenciario Mansilla de las Mulas

Villahierro-Centro Penitenciario, 0 S N

24210 Mansilla de las Mulas, León

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