El verano nos acecha ya desde principio de junio y no nos suelta hasta final de septiembre. El calor es cada vez más insoportable. En prisión todo se vuelve aún peor. Las celdas llegan a alcanzar temperaturas que pueden superan fácilmente los 40 grados; los muros de hormigón se convierten en hornos que absorben el calor durante el día y lo sueltan por la noche, y la falta de ventilación y aire fresco condensa el ambiente. Aumenta el malestar, los problemas de salud y los conflictos. La vulnerabilidad genera hostilidad.
Hace años que somos conscientes de esta situación y hace 3 que le plantamos cara. Queremos recordar que muchos de los espacios comunes no disponen de ventilación suficiente y que las celdas no tienen ventiladores (y mucho menos aire condicionado). Incluso hay talleres de producción, el lugar de trabajo de muchas personas presas, que tampoco tienen aireación ni ventiladores. Alguien que se encuentra preso pasa muchas horas encerrado en una celda. Una celda es un espacio muy pequeño, con una ventanita. Hay una puerta que se mantiene casi siempre cerrada y que no puedes controlar tú si se cierra o si se abre. Allí dentro no hay corriente de aire.
Además del sofoco por las altas temperaturas, muchas personas sufren dificultades para respirar que se acentúan por la ansiedad que se genera.
¿Cómo se puede acceder a un ventilador? Lo único a lo que se puede aspirar es a comprarte uno en el economato, ya que no los proporciona el propio centro. Y eso significa que muchas veces es la familia la que tiene que dar dinero. Pero ¿y si alguien no tiene familia? ¿Y si alguien no tiene recursos para comprarse un simple ventilador?
También nos comentan la falta de agua fresca para beber. El agua del grifo sale a “temperatura ambiente”, y desde más de una prisión nos han dicho que las máquinas donde pueden comprar agua fría suelen estar estropeadas.
En verano se siguen manteniendo rigurosos horarios que no van acorde a las temperaturas, como salir al patio al mediodía (patios sin vegetación donde solo hay puro cemento). Por la noche, que es cuando refresca un poco, es cuando hay que estar encerradxs dentro de las celdas desde muy pronto.
Todo esto empeora aún más para quienes están en aislamiento, en 1r grado o pagando una sanción. En estos módulos, las personas pasan prácticamente todo el día dentro de las celdas (más de 20 horas). Y allí ya no es que tengas que pagarte tu el ventilador, sino que está prohibido tener ventilador.
Las recomendaciones que cada año escuchamos sobre como afrontar el calor para proteger nuestra salud, parece que no son para quienes se encuentran encerradxs. No salir a la calle en las horas donde hay mas temperatura, mantenerse en espacios frescos y donde haya buena ventilación, intentar tener aparatos como ventiladores y generar corrientes de aire en casa, beber agua fresca e hidratarse bien…
Llevamos meses denunciando la desatención médica en las prisiones. Llega el verano y las condiciones alcanzan picos de hostilidad. En un contexto de abandono, estas condiciones acaban con las personas que viven allí dentro.
No seamos cómplices. Las cárceles no son espacios climatizados. No proporcionan ventiladores ni aires acondicionados a quienes se encuentran allí. No adaptan comida ni horarios según el momento del año. Las celdas no tienen ventilación suficiente ni control de la temperatura.
Que las prisiones no sean las grandes olvidadas en las adaptaciones climáticas.
EXIGIMOS VENTILADORES GRATUITOS, AGUA FRÍA Y MOSQUITERAS para todas las personas presas. También en aislamiento.
Qué puedes hacer para participar de esta campaña de denuncia?
DURANTE EL MES DE JULIO, CADA MARTES.
Te animamos a llamar y mandar correos, para quejarnos, exigir medidas y reclamar agua fría y ventiladores gratuitos para todas las personas presas. Que sepan que nos acordamos de quienes estan presxs, que sepan que sabemos lo que ocurre entre los muros de hormigón.
Direcció General de Serveis Penitenciaris de Catalunya.
Teléfono: 932140100
Correo electrónico: justicia@gencat.cat








